1.   Surgimiento del concepto “desarrollo”

El concepto “desarrollo” surge recien en la época de la postguerra y estuvo estrechamente vinculado a la toria de la modernización. El marco histórico lo constituye el surginmiento de los estados nacionales como consecuencia de las luchas anticoloniales especialmente en África, Asia el el Caribe latinoamericano. Especial mención merece la obra de Walt Rostow, economista norteaméricano que en su momento era asesor económico del Presidente Johnson. Sus ideas sobre el libre comercio y la modernización fueron muy difundidas en los años 60. El modelo de etapas de crecimiento económico de Walt Whitman Rostow[1] describe cómo las sociedades se convierten en economías modernas e industriales a lo largo de cinco etapas distintas: 1. Sociedad tradicional; 2. Sociedad transicional; 3. Despegue; 4. Camino a la madurez tecnológica y 5. Alto consumo masivo. La etapa de «despegue», que es el tercer paso, describe el momento en que las sociedades avanzan hacia la plena industrialización de ciertas maneras específicas, como las innovaciones tecnológicas, la urbanización, la producción de bienes secundarios como los textiles y el intenso crecimiento en sectores específicos. Se trata en suma de un modelo dualista (tradición – modernidad) que se caracteriza por una visión reduccionista y de hecho ahistórica del proceso de desarrollo.

La teorá de los estadios de Rostow recibió reacciones inmediatea en América Latina. Especial mención merecen las contribuciones del economista argentino Raúl Prebisch, quien elabora los lineamientos de la “teoria estructuralista del desarrollo económico” y el modelo “centro-periferia” que sería mas tarde el fundamento para la llamada “teoria de la dependencia” [2]. La formulación de la teoría centro-periferia de Prebisch constituye un avance teórico en el modo de entender las relaciones de producción e intercambio a nivel internacional. En su definición de subdesarrollo es evidente la preocupación keynesiana por el empleo y la existencia de sectoreres marginales de la fuerza de trabajo en la periferia. Para él, la causa de los problemas la constituía “la tendencia secular al deterioro de los términos de intercambio” entre los países del centro y los países de la periferia. Su propuesta consistia en una estrategia de integración económica y sustitución de importaciones.

Honduras como el resto de América Latina vivió desde inicios de los años 60 del siglo pasado una época de prosperidad sin precedentes basada en la estrategia de sustitución de importaciones. Dicha estrategia tenía como sustento teórico el estructuralismo neokeynesiano de Prebisch. La idea de la integración económica centroamericana era la respuesta más adecuada en dicho modelo. El Mercado Común Centroaméricano recogia la herencia liberal del siglo XIX, desaprovechada por las oligarquías conservadoras en la época postcolonial.

La crisis de la deuda externa con la declaración de moratoria de México fue un golpe de muerte a los intentos industrializadores del modelo cepalino. El surgimiento del llamado “Consenso de Washington” dió al traste con todas las ideas de un modelo alternativo de desarrollo económico basado en un proceso endógeno de industrialización. Pero a finales decenio de 1970, cuando las políticas keynesianas comenzaron a desmoronarse y las crisis económicas golpearon a ambos lados del Atlántico, las ideas neoliberales comenzaron a entrar como la corriente principal, como el salvavidas económico. El resultado fueron profundos programas de ajuste estructural en base al decálogo del “Consenso de Wahington”, que exigía entre otras cosas minimizar el gasto público, los impuestos y las subvenciones, acoger y facilitar la inversión extranjera y local, favorecer a la empresa privada, desregular los precios y los despidos, y asegurar los derechos de propiedad privada, intelectual y de empresa. Al mismo tiempo prescribía liberalizar las importaciones y exportaciones, y orientar la moneda nacional hacia la competitividad internacional y la exportación no tradicional . La llamada “década pérdida se habia manifestado en una contracción de la actividad económica sin precedentes para América Latina, de la cual Honduras fue uno de los más afectados . Bajo la perspectiva neoliberal del “Consenso de Washington” los modelos económicos se fueron alejando del cuidado de las Personas y del Planeta. La idea era simple: concentrarse en el crecimiento económico linear explotando al máximo los recursos naturales y humanos existentes. “Present pain is future hope”, era la divisa hasta bien entrado el presente siglo.

En Honduras las reformas de ajuste estructural impuestas por el FMI y el Banco Mundial se dan bajo el transfondo de una guerra de baja intensidad contra los movimientos guerrilleros de la región. Con la promesa “una futura esperanza después del dolor de las reformas” se inició un proceso de modernización de la agricultura y liberalización del comercio exterior y del mercado de trabajo con enormes consecuencias sociales para la mayoria de la población (Hernández 1987). El Mercado Comun Centroaméricano fue sustituido por el llamado Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-RD) Los niveles de desigualdad crecieron acelaradamente sin lograr reducir sustancialmente la pobreza y esimular un crecimiento sostenido, que era el objetivo de los programas impulsados por las instituciones financieras internacionales (Morazán 2006).

El concepto de “desarrollo sustentable” ha llegado ya a la esfera de la política internacional y con ello a un proceso de vinculación con la practica. Esto supone retos metodológicos tanto para las ciencias sociales como para las ciencias económicas y políticas especialmente. La definición de desarrollo sustentable (sostenible) ofrece de esta forma tanto retos como oportunidades.

2.   Aspectos metodológicos de la práctica del desarrollo

Es muy importante interpretar y discutir los alcances de la noción del desarrollo sostenible o sustentable combinando una revisión teórica del paradigma del desarrollo sustentable con sus implicaciones prácticas en lo referente a sus diferentes perspectivas: histórica, medio ambiental, sociocultural y económica, haciendo evidente que para diseñar estrategias de innovación para el progreso humano a nivel local y global es necesario comprender la multidimensionalidad del concepto. Se trata de una invitación a reflexionar sobre las consecuencias del estándar de desarrollo que hemos tenido hasta ahora y cuáles serían las tendencias futuras bajo este enfoque. La globalización y su incidencia en el desarrollo sostenible aborda la temática referida a la globalización y su relación con el desarrollo sostenible, cómo incide aquella en éste, los desafíos y retos que se plantean en materia medioambiental, los impactos medioambientales, las soluciones aportadas, la financiación del desarrollo sostenible y los instrumentos legales internacionales que han tratado la cuestión.

3.   Cadenas globales de valor y la práctica del desarrollo sostenible

La integración de los países del sur global en las nuevas el comercio internacionales está determinada por un nuevo tipo de división internacional del trabajo determinado por la presencia de las cadenas globales de valor. La teoria económica tradicional se ocupaba del análisis de la exportación de mercancías entre países. Sin embargo, la novedad radica en el marcado auge de la comercialización de bienes intermedios y no de productos terminados como ha sido históricamente. Un ejemplo de ello lo constituyen las llamadas “maquilas” o zonas especiales de exportación. Las herramientas teórico-conceptuales habituales de la teoría convencional, resultan incapaces para describir estos nuevos fenómenos del capitalismo en la etapa de la trasnacionalización monopolista. En este módulo se intenta explicar los nuevos procesos de relocalización productiva en los países periféricos como Honduras. Más aún, se intentan ofrecer perspectivas analíticas, en las que se presentan tanto los límites como las posibilidades de escalar en las cadenas como alternativa para un desarrollo sustentable.

Cadenas de valor en los sistemas alimentarios y desarrollo sustentable

El comercio internacional de bienes y servicios se realiza a través de las cadenas de valor mundiales y regionales (GWSK). Ya sea una camiseta, una tableta de chocolate o un teléfono móvil, los productos de uso cotidiano, pero también los industriales, pasan por diversas etapas de procesamiento en varios lugares del mundo hasta llegar al consumidor final.

En las últimas décadas, las cadenas de valor son cada vez más pequeñas y tienen una orientación cada vez más global y transfronteriza debido a la creciente división del trabajo y la externalización. Hoy en día, la mayoría de los bienes y servicios no se producen en un solo lugar. Para la producción de un smartphone, por ejemplo, se extraen materias primas en la República Democrática del Congo, que luego se exportan a China y a muchos otros países, sobre todo de Asia, para su posterior procesamiento y la producción de componentes individuales antes de ser exportados a Europa para su montaje y consumo final. Esta nueva forma de división internacional del trabajo fue promovida y facilitada por la reducción de aranceles y derechos en los años 90 y el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

El proceso de producción en la mayoría de las GWSK es complejo. No se produce de forma lineal, sino en forma de red de producción. Por lo tanto, es muy difícil trazar con precisión estas intrincadas cadenas de valor o de suministro. Identificar dónde y en qué medida se produce el trabajo infantil a lo largo de estas cadenas de suministro es aún más complejo. Rastrear el origen de un producto final o incluso de sus componentes requiere la recopilación de estadísticas no sólo en el mercado donde se «consume» el producto, sino también a lo largo de las diferentes etapas de la cadena de suministro (OIT/UNICEF/OCDE 2020).

La comercialización y la especialización en el ámbito de la producción, la elaboración y la venta al por menor de productos agrícolas han impulsado la eficiencia en todo el sistema alimentario y aumentado en todo el mundo la disponibilidad y la accesibilidad ininterrumpidas a muy diversos alimentos para la mayoría de los consumidores. Al mismo tiempo, preocupa cada vez más la sostenibilidad de las actuales pautas de consumo y producción y sus consecuencias para los resultados nutricionales. Sin embargo, ¿qué es un sistema alimentario? En una región donde conceptos como los de cadena de valor, agrocadena o cadena productiva se han abordado de múltiples maneras, se hace necesario ampliar la perspectiva desde una dimensión más integral de las implicaciones derivadas de la idea de que los alimentos pueden estar disponibles y accesibles en todo momento, para todas y todos.

Honduras y las cadenas globales de valor

La teoría económica tradicional de las instituciones multilaterales tiene una visión bastante optimista de los potenciales de las CGV par Honduras. Para el Banco Interamericano de Desarrollo parece “sorprendente que un país pequeño de ingresos bajos como Honduras arroje una medida de valor agregado extranjero superior a la de México, dados los amplios vínculos productivos de este último con empresas de América del Norte y en sectores como el automotor, la electrónica, la aeronáutica y otras industrias… Un valor agregado extranjero de 45%, por ejemplo, señala que esa parte del valor de las exportaciones de un país proviene de otras naciones. Este valor es independiente del número y/o tipo de industrias que participan en las cadenas globales de valor. En el caso de Honduras, por ejemplo, más de una tercera parte del total de las exportaciones del país son del sector textil, sobre todo camisetas. El 80% del valor agregado en estas exportaciones son hilos, fibras y otros insumos originados en otros países, entre ellos Estados Unidos, México, China y Corea del Sur. Esto explica el alto valor agregado extranjero en el caso de Honduras.”

“El ejemplo de Honduras muestra claramente que las cadenas globales de producción no están asociadas exclusivamente con las industrias de alta tecnología. Algunos países participan en cadenas de valor de alto contenido tecnológico, mientras que otros, debido a sus ventajas comparativas, participan en cadenas de valor de bajo contenido tecnológico. El tema del contenido tecnológico se visualiza mejor cuando separamos el valor agregado extranjero incorporado en las exportaciones de los países por los sectores que generan ese valor agregado… el valor agregado extranjero de sectores de alta y media-alta tecnología en México es mucho más alto que en Honduras, mientras que lo contrario sigue siendo cierto para los sectores de media y media-baja tecnología. Esto ayuda a confirmar lo dicho anteriormente: las exportaciones de Honduras —fundamentalmente de textiles y del sector de las prendas de vestir— utilizan por lo general insumos extranjeros de bajo contenido tecnológico, es decir, fibras e hilos” [3].

Al mismo tiempo, la cadena textil es un ejemplo de que la integración en las cadenas de valor mundiales por sí misma no significa necesariamente más prosperidad. En la industria de la confección, el factor de la mano de obra barata tiene una importancia fundamental. A pesar de la transformación posterior, el valor añadido suele ser extremadamente bajo debido a los bajísimos salarios. Los países implicados actúan así como un banco de trabajo ampliado del mercado mundial sin beneficiarse mucho de él. La CGV del cuero y el calzado, por el contrario, muestra que si se incluye la producción previa (en este caso, el cuero) de forma significativa y se aplica una política industrial adecuada, existen definitivamente oportunidades para un aumento rentable de la producción industrial.

La forma de integración en el comercio internacional también es importante. Los países que participan en una cadena global de valor (CGV) pueden integrarse en la economia global de dos maneras, mediante la participación hacia delante o hacia atrás: la participación hacia delante significa que se exportan materias primas e insumos intermedios a ser procesados por los paises que los importan. Estos insumos son recibidos y procesados por otros países. Esto se denomina participación hacia atrás. Algunas economías emergentes, especialmente en el sudeste asiático, han podido posicionarse bien en esta división del trabajo a través de la especialización, por ejemplo, en el sector de la alta tecnología, proporcionando así importantes impulsos para el desarrollo. La mayoría de los países africanos y centroamericanos siguen excluidos en gran medida de las CGV más complejas, a pesar de la creciente integración en el comercio mundial. Su participación se caracteriza principalmente por la integración hacia adelante.

La participación en los CGV varía según el país o la región, pero también dentro de Centroamérica. Aquí ha surgido una industria manufacturera, pero que actúa principalmente como un banco de trabajo ampliado para Estados Unidos y Europa y apenas se integra con el resto de América Latina o incluso entre sí. Por otro lado, muchos países Centroamérica exportan principalmente bienes primarios, sobre todo materias primas minerales o agrícolas, así como materias primas energéticas, mientras que importan bienes industriales y de consumo acabados y servicios de alta calidad. La producción de café puede ilustrar esto bastante bien. Muchos países centroamericanos exportan café que se procesa en otros lugares.

4.   Cuál es el impacto del cambio climático?

El término ‘cambio climático’ se refiere al cambio en el patrón de comportamiento a largo plazo de la atmósfera a lo largo de milenios o, más recientemente, como resultado de procesos naturales o de la actividad humana. El clima se distingue del tiempo, que es el comportamiento específico del clima en un momento determinado. El clima está compuesto por eventos específicos, por ejemplo, una tormenta particular, la lluvia en un período determinado, la temperatura en un momento determinado. El clima se refiere a las expectativas; el tiempo se refiere a los acontecimientos y las condiciones. «El clima es lo que esperas, el tiempo es lo que obtienes» se cita a menudo para describir la diferencia entre el clima y el tiempo. Tanto el tiempo como el clima pueden referirse a lugares específicos o áreas generales, pero mientras que el tiempo se refiere a períodos de tiempo reales como fechas y horas, el clima se refiere a condiciones esperadas en períodos de tiempo generales, por ejemplo, primavera o verano, día o noche, mañana o tarde. Las variables más importantes que componen el clima son la temperatura, la precipitación (lluvia, nieve, granizo), la dirección y la velocidad del viento, la presión atmosférica, la humedad, la naturaleza y la extensión de las nubes, y las horas y la intensidad de la luz solar. Sin embargo, hay muchas maneras posibles de describir el clima. Éstas se asocian generalmente con los promedios o la variabilidad de la temperatura, las precipitaciones, el viento y las nubes. El clima varía espacialmente, por ejemplo, en función de la distancia al ecuador o al mar, y temporalmente, por ejemplo, en función de las variaciones estacionales y diarias.

La tierra está sufriendo cambios acelerados producto de la actividad económica. El Antropoceno es el primogénito del capitalismo mundial, pues a criterio de muchos científicos, surge con la revolución industrial. Para otros se desarrolla recien hace más de 200 años cuando los niveles de bióxido de carbono (CO2) comenzaron a aumentar sustancialmente. De cualquier forma, el concepto antropoceno, ha perdido su misterio y se ha convertido en una especie de nueva “razón pura” que nos llama a definir una nueva relación entre el sujeto y la naturaleza para decirlo en el lenguaje de Inmanuel Kant.  De hecho el cambio climático es solo uno de los impactos, quizas el más determinante de la actual crisis ecológica que vive la humanidad. Pero eso es solo el principio. Según el último informe publicado en Agosto del 2021 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, un organismo de científicos convocado por la Organización de las Naciones Unidas, algunos de estos cambios son ya irreversibles (IPCC 2021).

En Honduras los manglares, los arrecifes de coral, los bosques nubosos, las selvas tropicales y la pesca, todos ellos ecosistemas fundamentales para la subsistencia, estan siendo destruidos bajo la influencia del cambio climático. Según el Índice de Riesgo Climático (IRC) de Germanwatch, Honduras fue el segundo país más impactado por huracanes en la última década y está entre los diez países mas vulnerables al cambio climático del mundo.[4] Más de la mitad del territorio hondureño está situada dentro del llamado «corredor seco», que se extiende desde el sur de México hasta Panamá. En esta regiones la población ha sobrevivido los ultimos años con menos de un 40% lluvia de lo normal. Dichos períodos secos se ven intercalados con años de fuertes lluvias que arrasan con los cultivos en suelos débiles, afectados por la erosión de la sequía. Los expertos advierten que el occidente de Honduras se está convirtiendo en un «punto climático caliente», es decir, una zona en la que los efectos del cambio climático son relativamente más intensos, con un aumento de la temperatura mayor que en el resto de Centroamérica. Los impactos del cambio climático en la economía ya son significativos en Honduras: la producción de café disminuyó un 23% en 2012/13 debido a un brote de roya del café alimentado por los cambios de clima, condiciones de humedad temperaturas más altas. Dos años de sequía consecutiva a partir de 2014 llevaron a una pérdida del 96% de los rendimientos de maíz y del 87% de los frijoles en el corredor seco. Esto desencadenó una aguda inseguridad alimentaria, malnutrición y migración masiva a zonas urbanas poco preparadas.[5]

5.   Agenda 2030: Implicaciones para la teoría del desarrollo y la transformación

Como lo expresa el documento de las Naciones Unidas “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” “cada país enfrenta desafíos específicos en su búsqueda del desarrollo sostenible, pero merecen especial atención los países más vulnerables”. Honduras pertenece al grupo de países más vulnerables del continente y atraviesa actualmente enormes dificultades para asumir los desafíos de la transformación. Poner fin a la pobreza, al hambre y lograr la seguridad alimentaria como  prioridad, así como eliminar la malnutrición hasta 2030 son desafíos que se ven afectados por una serie de problemas adicionales. Honduras se ve seriamente afectada por la violencia y por los choques externos del cambio climático.

La Coordinación del Doctorado en Gestión del Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras quiere asumir su compromiso en conmemoración del vigésimo aniversario, por medio de contribuciones académicas en el marco de un Foro. La idea es vincular los esfuerzos propios con los de instituciones internacionales para elaborar propuestas orientadas a la implementación de políticas públicas con la participación de actores no gubernamentales.

Indicadores, datos y estadísticas

Uno de los aspectos más importantes para la vinculación entre política e implementación lo constituye el problema de los datos necesarios para medir y dar seguimiento al cumplimiento de metas y objetivos. Es muy importante trabajar con las instituciones nacionales encargadas de la elaboración de información estadística. Esto implica un problema de costos que no puede ser resuelto por todos los países sin esfuerzos adicionales. Es importante mejorar la capacidad de las estadísticas oficiales pero también es importante permitir el acceso a los actores relevantes de la sociedad civil para que el seguimiento sea participativo. Es bien sabido que, a pesar de ser universales, no todos los SDG tienen la misma relevancia para todos los países. Por eso muchos indicadores se aplican de manera diferente en diferentes realidades nacionales. En los países ricos o en las ciudades de los países pobres el consumo sostenible es de mucha importancia. En el campo y en la mayoría de los países agrarios el tema de la seguridad alimentaria y la producción agrícola adquiere enorme relevancia.

La Universidad y la academia

La formulación de lo Agenda 2030 es un nuevo reto para la investigación académica. La pregunta que se plantea aquí es hasta que punto esta Agenda implica un cambio de paradigma en la teoría del desarrollo. En vista de que los límites planetarios son un hecho reconocido dicha pregunta implica una serie de hipótesis que tienen que ver con lo que se conoce como la “gran transformación”. Se trata de una agenda universal, es decir que debe ser cumplida por todos los países. Pero se trata también de conocer la responsabilidad diferenciada en base a los potenciales diferentes especialmente entre países ricos y países pobres.

Pero la ciencia social y sobre todo la ciencia económica en Honduras no pueden quedarse en los tradicionales esquemas abstractos. La Agenda tiene que ser vista como una oportunidad para que la Universidad deje de ser una torre de marfil protegida y encapsulada afuera de la realidad. Se trata de que por medio de la investigación científica se ofrezcan también instrumentos de política y soluciones técnicas con el objetivo de obtener los mayores impactos sociales.

La vinculación entre lo social y lo ecológico

Un reto importante es el de encontrar la vinculación entre la dimensión social y la dimensión ecológica de la sostenibilidad. Como bien se sabe la nueva Agenda tiene objetivos de carácter social (1-8) y objetivos de carácter más ecológico (11-16). Aquí se presenta el reto de identificar actores y potenciales conflictos de intereses. La necesidad de los campesinos para tener el acceso a la tierra para proteger su seguridad alimentaria puede entrar en conflicto con la necesidad de preservar los bosques y la biodiversidad. Cuáles son los mejores instrumentos y en que regiones?

[1] Rostow, W. W. (1960). The Stages of Economic Growth: A Non-Communist Manifesto. Cambridge University Press.

[2] Prebisch, R. (1963). Hacia una dinámica del desarrollo latinoamericano, México, FCE; Prebisch, R. (1981) Capitalismo periférico, México, FCE.

[3] Juan Blyde (2014). Fábricas sincronizadas: América Latina y el Caribe en la era de las cadenas globales de valor, Banco Interamericano de Desarrollo.

[4] Germanwatch (2019): Índice de Riesgo Climático Global 2019.

[5] US AID (2017): Honduras: Climate Risk Profile. Fact Sheet.

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